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Mostrando las entradas etiquetadas como La Adultez nos empieza a tragar

Abril

 En abril aprendí que las espinacas saben bien, que hay comida coreana muy deliciosa y difícil de pronunciar. Que todo se puede romper en cualquier momento, que no puedo con todo siempre, que no puedo ir corriendo detrás de la vida para intentar alcanzarla.  Las sillas rotas, el sillón hundido, la tarja dando batalla para no caerse, la cama sostenida por mi esperanza de un final... Un final que vengo esperando desde 2022, que simplemente no se da.  Y mientras atiendes la limpieza, se acaban las verduras y los frijoles; y entonces te peleas en el super, porque tu sanidad mental pende de un fino hilo de esperanza, la esperanza del final. Pero hay que ir a la farmacia y ordenar las cajas de medicina, pero el alimento de los gatos se acaba mañana y ya cortaron el agua.  La lavadora deja de funcionar en la noche y entonces te acuerdas que debes organizar las citas médicas y ¿Tenías algo que estudiar? Ah si! Hay que pagar la tarjeta y ya se va a vencer el seguro del carro....

Helado de nuez

 No sé si voy a publicar este post. No sé ni siquiera si voy a abrir este blog de nuevo al mundo, solo sé que necesito escribir un poco. Son casi las 11 y estoy cenando helado de nuez. No es mi favorito, pero es lo que hay en el refri. Tuve dos clases hoy, una de Zapoteco y otra de Italiano. Por fin estoy aprendiendo la lengua de mi abuela. Estoy segura que donde está se ríe de mí un poco cada que ve las ocurrencias que me entran a la mente "¿Qué hace esta chamaca aprendiendo finés?" Todo lo que hago con tal de no pensar, de no razonar la realidad, de seguir en modo automático hasta que la próxima tragedia llegue. ¡Hey! Es mejor que la nicotina constante o el alcohol en desmedida, ¿no? Mi abuela era libra, tal vez por eso nos entendíamos tan bien. Pero ella era tranquila, sabia y con amor para todos. Yo en cambio solo busco quien me la pague. Triste, yo lo sé. Pero bueno, ¿qué esperaba la vida de alguien como yo, que ha vivido drama tras drama sin un poquito de tiempo fuera? ...

Tangos

Me gustan los tangos. Son deprimentes y melodiosos, mi fuerte. Algún día aprenderé a bailar tango, con un hombre que me tenga paciencia (si es que llegara a existir). Siempre me he imaginado escuchando tango en algún bar de mala muerte, a media luz, con bebida en mano. La realidad es que no conozco ningún bar así, creo que no tendría mucha clientela y terminaría cerrando. La escena bohemia en estas tierras ha desaparecido por completo, atrás quedaron los lugares donde paseaba uno que otro viernes con mis dos amigos artistosos. En ese entonces, el bar que frecuentábamos los hipsters tocaba canciones de Agustín Lara y éramos pocos los veinteañeros. La jarra de cerveza no pasaba de los 60 pesos y nos servía muy bien para los 3. Antes de las 12, corríamos cada quién a tomar algún camión de mala muerte, el último de la noche, para así evitar gastar en taxi. Esas eran mis aventuras de facultad, sobrepensando obras de arte, libros y criticando la sociedad regia que me despreciaba (y la cual ...

Atatakai

Tengo un amigo japonés; nuestra amistad es la más rara que puede existir. Siempre he sido mala haciendo amigos. Normalmente me siento intimidada por las personas y recurro a la arrogancia para así evitar tener que seguir relacionándome con el mundo. Por extraño que parezca, mis amistades más fuertes y duraderas terminan siendo aquellas que se alejan varios (muchos) kilómetros de mí. Hace unos años, con mi hype de aprender japonés, busqué alguien en flickr que supiera inglés y le interesara platicar conmigo para poder practicar el idioma. Tuve la gran suerte de conocer a este fotógrafo, amable y un poco otaku como yo en ese momento lo era. Nuestra amistad creció vía redes sociales y pláticas en correos largos, eternos, redactados en tres idiomas para poder practicar y conocernos. Desde el momento de la primera charla hasta el día de hoy han pasado 10 años. En esos años, solo lo he visto una vez, en Japón. Siempre ha sido amable, chistoso, generoso, una excelente persona dispuesta a cono...

2007

 Todos tenemos esa música que calma nuestros monstruos internos. También tenemos soundtracks de nuestros momentos más importantes de la vida. Me refiero a ese momento en el año en que no dejaste de escuchar la misma canción por que, simplemente te encanta. O ese otro disco que te deprime pero escuchas en loop. Para mi, los monstruos se calman con mi soundtrack del 2007. En ese momento de la vida estba muy enganchada con La Lupita y el disco de Caramelo Macizo. Si, es medio raro, pero me gustaba mucho. De cierta manera, mi corazón recuerda el 2007 como el último año en que fuí completamente feliz y ese disco me regresa esa felicidad de manera momentánea para darme ánimos. Ese 2007 tuvo de todo. Tenía muchas ideas, ganas, proyectos, amigos. Todo se vino abajo después. Lo normal que puede pasarle a uno en la vida, solo que a mi me tocó antes que a muchos. No digo que en los años venideros fui completamente infeliz, no. Simplemente los siguientes no fueron 100% felicidad, tuvieron algo...

Cuarentena sin mucho que hacer

Regresar a esta esquina es como entrar en un ático lleno de recuerdos viejos y empolvados. Atrás a quedado la angustia por el mal comer y la tristeza desbordada a través de las letras. Hoy soy otra. Bueno, sigo siendo yo, pero mejorada? No, digamos que he evolucionado. Con los años uno se vuelve más resistente, o, al menos, lo aparenta mejor. Decido regresar a este lugar por que siento que traigo mucho en la cabeza y nada a la vez. Puede salir algo bueno de esto, puede que cierre de nuevo, no sé. El punto es ver qué va surgiendo con los días. Estos momentos de cuarentena han sido como estar en un juego de feria, de esos que son como una taza y dan vueltas y vueltas y vueltas. Hay momentos que lo disfrutas y te relajas, hay momentos que sientes que quieres vomitar, salir volando. Y al final están esos estados de sopor que sales volando por los aires y no sientes. Te conviertes en una nube más, ahí flotando en el inmenso cielo azul. No estoy drogada, solo, estoy sintiendo más allá de...

El tiempo no para.

Empezar otra vez, un año más. Soy un zombie medicado. Estable, inestable, estable otra vez. La cabeza me pesa, tengo sueño, mucho. Quiero regresar el tiempo, quiero corregir muchas cosas, quiero dejar de ser esta yo. Por mi mente pasan tantas cosas, al mismo tiempo, no me concentro. Me molesta este mes, esa fecha, ese número, esta cabeza loquita. Ideas Ideas Ideas... El tiempo no para, me lleva entre sus manos, me arrastra. Quiero despertar y que sea el 2000 y que tenga la posibilidad de hacer todo de nuevo, todo.  Quiero lo imposible, quiero repararme. Tengo las flores más hermosas en mi casa, el globo más brillante bailando en el aire, 27 años y me siento la persona más miserable. Nadie me advirtió que esto podía pasar.

mi yo digital

Me deshice de mi yo digital. Ese en que nos convertimos cuando creamos cuentas en alguna red "social". Me deshice de esas ataduras digitales y, aunque es difícil mantenerse alejada de ellas, debo decir que me ha ayudado bastante a evitar la locura. Hay días que regreso, por unos minutos (como hoy), solo para enterarme de lo importante (fotos de mis amigos, algún chisme bueno). Pero pronto me aburro, y cierro todo de nuevo. Tal vez no me aburro, tal vez solo me atiborro de ideas sobre la buena vida de los demás y prefiero salir corriendo a meter la cabeza al suelo. En fin, creo que me ayuda, aunque también me aleja de la gente: y eso es precisamente lo que quiero, alejarme poco a poco de la gente, intentar acercarme a mi, encontrarme y salir de este estado de locura en el que me metí. Extraño mi risa, pero la verdadera, esa que da dolor de estómago de tan feliz que te logra hacer sentir. Extraño mi gusto por el origami, mi obsesión de tomar fotos, usar el internet, extraño ...

ruido

La ansiedad me entra de repente, no se va del todo. Para cuando me doy cuenta estoy dando vueltas en la sala o en el suelo viendo el reloj. ¿Porqué no puedo mantenerme en un constante estado funcional? Resulta que cuando me quiero meter de lleno en lo que debería estar haciendo, me bloqueo y termino enojada, enojada como niña que hace berrinche por tonterías. Quiero hacer lo que debería estar haciendo pero no puedo. Intento regresar a mi antigua rutina, pero es difícil. No puedo evitar dejar de pensar en mil cosas a la vez y en nada. ¿Cómo se supone que regrese a ser yo si el desequilibrio se mantiene constante? Incluso este texto es una gran vuelta a lo mismo, sin sentido, repitiendo todo. Recuerdo cosas, cosas que creí olvidar, cosas inútiles. Como cuando tenía clase a las 7 en sábado y yo llegaba demasiado temprano. Me recostaba en las bancas, a ver el cielo y los árboles. La luz cambiaba poco a poco, los pájaros despertaban de uno en uno, hasta que de repente armaban u...

Ausente

D dijo «te noto ausente». Si, estoy ausente, ausente de mi y del mundo, con pensamientos revoloteando en mi mente, cosas simples y sin sentido y cosas que me ponen mal. Pero, algo de mi sigue aquí y procuro no decaer (aunque el día de ayer diga lo contrario). Salí más allá de mis límites y con un amigo y sobreviví. Regresé mal, no lo niego, pero es cuestión de volverme a acostumbrar y dejar de sentirme fuera de lugar. Todo lleva tiempo y a mi eso me pone mal, pero lo intento. Hoy me sentí genial, adulto, feliz, sin preocupaciones. La lluvia ayudó, la compañía familiar también. Necesito acostumbrarme a mí de nuevo, a disfrutarme y aprender a convivir otra vez. Debo aprender a moverme entre el ruido de la ciudad y a las personas, debo ser libre. Alfonsina quiere sentarse en la orilla del mar y respirar otra vez.

Más buenos que malos

He tenido días más buenos que malos. Me acoplo a mi nueva yo, aunque preferiría regresar a la anterior. Sé que es imposible, no se puede regresar en el tiempo, no puedo regresar y advertirme "la estás cagando, cálmate". Las ventajas de esto es que puedo mejorar esa yo del pasado y dejar de autodestruirme. Puedo liberarme de mis ataduras. Mi nueva yo se siente lista para salir y ver el mundo, aunque algunas noches preferiría no volver a saber nada de él ni de la vida. Avances pequeños que se sienten enormes. Tengo ganas de ver a mis amigos, aunque no creo poder soportar el bullicio de la ciudad yo sola (tampoco creo poder soportar el bullicio que ellos traen dentro, la energía que emanan). Antes todo era tan fácil, ahora tengo esos sentimientos dentro de mi que me limitan. Los extraño pero son mucho por soportar y tengo pánico. Voy mejorando, voy mejorando, Voy mejorando, voy mejorando, Voy mejorando, voy mejorando... lo escribo para autoconvencerme y tal vez se haga re...

Salir

Salir de nuevo al mundo, sola, en camión. Salir y fingir que me interesa establecer comunicación con la gente, fingir que nada te pasa, que solo tienes sueño o estas cansada. Fue difícil, pero lo logré. Logré salir, salir. Y pude regresar y me tiré al piso a llorar y a respirar y todo estuvo bien. Y yo estuve bien, y esto va a pasar. Debo recuperarme. Debo volver a la vida que tenía antes de ese día. Uno aprende a valorar las cosas cuando las pierde, pero yo sé que aún puedo regresar a ese punto, aún no me pierdo, no me voy a perder. Yo voy a volver a ser yo.

Hambre

Tengo hambre. Tanta. Extraño la comida. Es deliciosa. El olor, como se ve, el sabor. Pero al tercer bocado mi estómago lucha en contra de mi hambre y se cierra y amenaza con regresar por donde vino a esos bocados de comida. Tengo hambre, extraño comer y ser feliz. Cuando este bien lo primero que voy a hacer es comerme una deliciosa hamburguesa, o tal vez una tlayuda. O tal vez vaya al buffet del sushi, como cuando era feliz y la comida entraba y sabía deliciosa y reía con mis amigos. Si, eso voy a hacer.

LOST

Tengo días imaginándome con un cartel enorme en mi cabeza que dice eso: LOST. Y así me siento, perdida. Pero si lo analizo, creo que desde hace rato me siento así, solo que hasta hace tres días me di cuenta. Estoy perdida.Y mi cuerpo me manda señales para que lo entienda. ¡Deja de evadir! Creo que nunca olvidaré la noche del viernes 2 de mayo. Me acompañará por el resto de mi vida, como una piedra en el zapato que no te puedes sacar. Me rompí o al menos en eso estoy. Tengo una gran esfera de energía dentro de mi, que crece cada vez más y yo soy de vidrio, y me estoy rompiendo. Quiero huir, a ver si así se quita ese horrible sentimiento y regresa mi antiguo yo, que comía sin parar y no tenía miedo de hablar con sus amigos. Ese yo que era feliz en clase y entendía todo, y disfrutaba aprender. Ahora solo pienso en que el fin de semana largo se va a acabar y debo regresar a la normalidad y yo ya no soy normal. ¡Quiero respirar otra vez! No le deseo este mal a nadie, ¡A PINCHES NA...

Talento

Llamemos las cosas como son. Hay quienes nacieron con el. Yo no soy afortunada en eso. Digamos que voy en la fila de los average. Antes me molestaba y me hacía sentir muy mal,  me enojaba y gruñía. Hoy uso esos sentimientos y trato de definir cual es ese talento que me tocó y que seguramente sigue escondidísimo muy dentro de mi. Sigo traumada, no lo voy a negar, pero poco a poco intento salir del sentimiento. Quiero estudiar una maestría, quiero ir a Japón y vivir ahí un rato, quiero hablar todos los idiomas del mundo, quiero me crezca el cabello, quiero valerme por mis bolsillos, quiero encontrar mi lugar. Pero muy en el fondo, quiero volver a tomar fotografías y no sentir que pierdo el tiempo. De todo esto creo que solo es probable el que me crezca el cabello, veremos. Septiembre, mes de "quieros".

De Santa Juchiteca, re-lecturas, adultez y otros menesteres.

Son las 11:31pm, durante una de mis tantas horas de locura (las últimas antes de dormir), decidí releer todo mi blog. Descubrí muchas cosas, muchos cambios, mucho aprecio de terceros, muchos años, mucha información olvidada. Suelo olvidar fechas, casi siempre. Soy de las que recuerda datos históricos, tecnicismos de los objetos o nombres bonitos pero fechas, nunca. Y descubrí que empecé este blog hace casi 5 años. Los cuales han sido lo más fuerte en mi. Cinco años de pérdidas, malas noticias, nacimientos inesperados, cambios radicales, malos humores, buenos humores, nuevas experiencias, nuevos amigos, amigos perdidos, amigos que se mudaron. Todo ha pasado en 5 años. Y ahora estoy en ese punto en el que ya no se que sigue. ¿Qué me depara el destino? ¿Qué voy a hacer próximamente?¿Quíen se cruzará por mi camino?¿A quién perderé ahora? ¿Tengo la fuerza para continuar?¿Este año si me convertiré en homeless? Ya ni se la verdad, ya no se que pensar, hacer o decir. No se si continuar con...