Me deshice de mi yo digital. Ese en que nos convertimos cuando creamos cuentas en alguna red "social". Me deshice de esas ataduras digitales y, aunque es difícil mantenerse alejada de ellas, debo decir que me ha ayudado bastante a evitar la locura. Hay días que regreso, por unos minutos (como hoy), solo para enterarme de lo importante (fotos de mis amigos, algún chisme bueno). Pero pronto me aburro, y cierro todo de nuevo. Tal vez no me aburro, tal vez solo me atiborro de ideas sobre la buena vida de los demás y prefiero salir corriendo a meter la cabeza al suelo. En fin, creo que me ayuda, aunque también me aleja de la gente: y eso es precisamente lo que quiero, alejarme poco a poco de la gente, intentar acercarme a mi, encontrarme y salir de este estado de locura en el que me metí.
Extraño mi risa, pero la verdadera, esa que da dolor de estómago de tan feliz que te logra hacer sentir. Extraño mi gusto por el origami, mi obsesión de tomar fotos, usar el internet, extraño mi cerebro funcionando a la perfección.
Me extraño, aunque realmente nunca me he conocido.
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