En esta mañana de insomnio me puse a pensar y a hacer cuentas. Tengo casi 20 años teniendo mi yo digital. Tenía 15 cuando creé mi primer correo y lo usaba solo para entrar a las salas de chat. Después llegó el fotolog y el boom empezó. Con el avanzar de la tecnología fui creciendo. No recuerdo bien el nombre de mi página en ese entonces, pero sé que cuando, un día de verano de 2007 decidí empezar a escribir, marqué el resto de mi personalidad digital. He sido esta persona en cada una de las redes que se me han atravesado, incluso he caído en cerrar todo por un rato, y después retomar. Si soy sincera, nunca creí que iba a tener un smartphone o internet en la calle para platicar con mis amigos. No era una necesidad que tuviera. Ahora es raro si alguien no lo tiene. Y aunque mi smartphone no es lo más moderno, sirve para perderme en el vicio de las apps de videos. En fin, desde la mañana ha estado brincando una idea en mi mente, ¿y si cierro todo y ya? Vaya, no creo que haya necesid...
La vida de una mujer obsesiva