En abril aprendí que las espinacas saben bien, que hay comida coreana muy deliciosa y difícil de pronunciar. Que todo se puede romper en cualquier momento, que no puedo con todo siempre, que no puedo ir corriendo detrás de la vida para intentar alcanzarla. Las sillas rotas, el sillón hundido, la tarja dando batalla para no caerse, la cama sostenida por mi esperanza de un final... Un final que vengo esperando desde 2022, que simplemente no se da. Y mientras atiendes la limpieza, se acaban las verduras y los frijoles; y entonces te peleas en el super, porque tu sanidad mental pende de un fino hilo de esperanza, la esperanza del final. Pero hay que ir a la farmacia y ordenar las cajas de medicina, pero el alimento de los gatos se acaba mañana y ya cortaron el agua. La lavadora deja de funcionar en la noche y entonces te acuerdas que debes organizar las citas médicas y ¿Tenías algo que estudiar? Ah si! Hay que pagar la tarjeta y ya se va a vencer el seguro del carro....
La vida de una mujer obsesiva