Regresar a esta esquina es como entrar en un ático lleno de recuerdos viejos y empolvados. Atrás a quedado la angustia por el mal comer y la tristeza desbordada a través de las letras. Hoy soy otra. Bueno, sigo siendo yo, pero mejorada? No, digamos que he evolucionado. Con los años uno se vuelve más resistente, o, al menos, lo aparenta mejor. Decido regresar a este lugar por que siento que traigo mucho en la cabeza y nada a la vez. Puede salir algo bueno de esto, puede que cierre de nuevo, no sé. El punto es ver qué va surgiendo con los días. Estos momentos de cuarentena han sido como estar en un juego de feria, de esos que son como una taza y dan vueltas y vueltas y vueltas. Hay momentos que lo disfrutas y te relajas, hay momentos que sientes que quieres vomitar, salir volando. Y al final están esos estados de sopor que sales volando por los aires y no sientes. Te conviertes en una nube más, ahí flotando en el inmenso cielo azul. No estoy drogada, solo, estoy sintiendo más allá de...
La vida de una mujer obsesiva