(Un mini cuentito) Cuando abrió los ojos, ella no estaba. En la almohada, una instantánea borrosa y mal encuadrada del amanecer. La fecha estampada rápidamente en ella y una nota que decía "Pensé que te habría gustado ver éste amanecer". La habitación estaba vacía. Afuera, el bullicio de las 10 de la mañana inundaba el ambiente. Mujeres llegaban a vender sus artesanías a la plaza; las grandes copas de los árboles bailaban con el viento al ritmo de los pájaros cantando. En los cafés, las personas revivían al primer sorbo de las tazas. Todo iba igual, como se suponía. Todo seguía el ritmo de lo cotidiano. Pero ella no estaba.
La vida de una mujer obsesiva