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Mi yo digital 2

 En esta mañana de insomnio me puse a pensar y a hacer cuentas. Tengo casi 20 años teniendo mi yo digital. Tenía 15 cuando creé mi primer correo y lo usaba solo para entrar a las salas de chat. Después llegó el fotolog y el boom empezó. Con el avanzar de la tecnología fui creciendo. No recuerdo bien el nombre de mi página en ese entonces, pero sé que cuando, un día de verano de 2007 decidí empezar a escribir, marqué el resto de mi personalidad digital. He sido esta persona en cada una de las redes que se me han atravesado, incluso he caído en cerrar todo por un rato, y después retomar. Si soy sincera, nunca creí que iba a tener un smartphone o internet en la calle para platicar con mis amigos. No era una necesidad que tuviera. Ahora es raro si alguien no lo tiene. Y aunque mi smartphone no es lo más moderno, sirve para perderme en el vicio de las apps de videos. En fin, desde la mañana ha estado brincando una idea en mi mente, ¿y si cierro todo y ya? Vaya, no creo que haya necesid...

Un retorno

Me he puesto a pensar en escribir como me siento últimamente. Después de una pandemia, mi vida a dado un giro el cual no estaba lista para aceptar. Sigo sin aceptarlo. De vez en cuando reniego de mi realidad y mis obligaciones y me quiero morir, pero luego pasa, mi cerebro se entume y simplemente fluye con la corriente.  En esta última semana, puedo decir que mis problemas mentales me han dado más molestias que en los últimos 2 años. Si soy sincera, no me sorprende. He estado "estable", en modo automático, así que, digamos que mi cerebro se ha cansado y simplemente abandonó el barco. Já. ¿Te ha pasado que ni siquiera eres capaz de llorar? ¿De sentarte y proponerte llorar para liberar todos esos sentimientos y emociones que traes encima? Pues, así estoy. Ni una lágrima. Tal vez necesito alcohol, o menos café en mi sistema. Por eso me he decidido a escribir, tal vez así logre llorar y volver a recargar la energía que necesito para continuar con mi "trabajo". Y ni menc...

Dolor de espalda

Me desperté muy temprano, como si tuviera algo que hacer. En realidad creo que mi mente se cansó de estar triste y decidió que era buen momento para iniciar con la cantaleta del futuro incierto y el recuento de los logros obtenidos en la vida. Bajar a la cocina por café y no verla, no saber de ella, me deja un sabor amargo. Fueron 19 años juntas, pero la vida le empezaba a pesar. Ya abajo pienso en que debo ir recogiendo sus platitos de comida, pero no me siento lista aún. Sería como borrarla de un día para otro y no puedo con eso. Debo recalentar un poco más el café, pues tenemos 21° (y es canícula). La lluvia de hace días me ha dejado un dolor de espalda y pierna que no me deja moverme a gusto. Trueno poco a poco. Debería tomar una galleta con ese café. En la tele el noticiero muestra el clima a futuro, el cual se ve prometedor y alejado de los 40° que habíamos venido sintiendo. A mi madre le urge el sol para lavar unas toallas, como cada semana. Al subir las escaleras pienso en qué ...

Tangos

Me gustan los tangos. Son deprimentes y melodiosos, mi fuerte. Algún día aprenderé a bailar tango, con un hombre que me tenga paciencia (si es que llegara a existir). Siempre me he imaginado escuchando tango en algún bar de mala muerte, a media luz, con bebida en mano. La realidad es que no conozco ningún bar así, creo que no tendría mucha clientela y terminaría cerrando. La escena bohemia en estas tierras ha desaparecido por completo, atrás quedaron los lugares donde paseaba uno que otro viernes con mis dos amigos artistosos. En ese entonces, el bar que frecuentábamos los hipsters tocaba canciones de Agustín Lara y éramos pocos los veinteañeros. La jarra de cerveza no pasaba de los 60 pesos y nos servía muy bien para los 3. Antes de las 12, corríamos cada quién a tomar algún camión de mala muerte, el último de la noche, para así evitar gastar en taxi. Esas eran mis aventuras de facultad, sobrepensando obras de arte, libros y criticando la sociedad regia que me despreciaba (y la cual ...

Atatakai

Tengo un amigo japonés; nuestra amistad es la más rara que puede existir. Siempre he sido mala haciendo amigos. Normalmente me siento intimidada por las personas y recurro a la arrogancia para así evitar tener que seguir relacionándome con el mundo. Por extraño que parezca, mis amistades más fuertes y duraderas terminan siendo aquellas que se alejan varios (muchos) kilómetros de mí. Hace unos años, con mi hype de aprender japonés, busqué alguien en flickr que supiera inglés y le interesara platicar conmigo para poder practicar el idioma. Tuve la gran suerte de conocer a este fotógrafo, amable y un poco otaku como yo en ese momento lo era. Nuestra amistad creció vía redes sociales y pláticas en correos largos, eternos, redactados en tres idiomas para poder practicar y conocernos. Desde el momento de la primera charla hasta el día de hoy han pasado 10 años. En esos años, solo lo he visto una vez, en Japón. Siempre ha sido amable, chistoso, generoso, una excelente persona dispuesta a cono...

2007

 Todos tenemos esa música que calma nuestros monstruos internos. También tenemos soundtracks de nuestros momentos más importantes de la vida. Me refiero a ese momento en el año en que no dejaste de escuchar la misma canción por que, simplemente te encanta. O ese otro disco que te deprime pero escuchas en loop. Para mi, los monstruos se calman con mi soundtrack del 2007. En ese momento de la vida estba muy enganchada con La Lupita y el disco de Caramelo Macizo. Si, es medio raro, pero me gustaba mucho. De cierta manera, mi corazón recuerda el 2007 como el último año en que fuí completamente feliz y ese disco me regresa esa felicidad de manera momentánea para darme ánimos. Ese 2007 tuvo de todo. Tenía muchas ideas, ganas, proyectos, amigos. Todo se vino abajo después. Lo normal que puede pasarle a uno en la vida, solo que a mi me tocó antes que a muchos. No digo que en los años venideros fui completamente infeliz, no. Simplemente los siguientes no fueron 100% felicidad, tuvieron algo...