Ir al contenido principal

Entradas

mi yo digital

Me deshice de mi yo digital. Ese en que nos convertimos cuando creamos cuentas en alguna red "social". Me deshice de esas ataduras digitales y, aunque es difícil mantenerse alejada de ellas, debo decir que me ha ayudado bastante a evitar la locura. Hay días que regreso, por unos minutos (como hoy), solo para enterarme de lo importante (fotos de mis amigos, algún chisme bueno). Pero pronto me aburro, y cierro todo de nuevo. Tal vez no me aburro, tal vez solo me atiborro de ideas sobre la buena vida de los demás y prefiero salir corriendo a meter la cabeza al suelo. En fin, creo que me ayuda, aunque también me aleja de la gente: y eso es precisamente lo que quiero, alejarme poco a poco de la gente, intentar acercarme a mi, encontrarme y salir de este estado de locura en el que me metí. Extraño mi risa, pero la verdadera, esa que da dolor de estómago de tan feliz que te logra hacer sentir. Extraño mi gusto por el origami, mi obsesión de tomar fotos, usar el internet, extraño ...

Limón mandarina

El limón mandarina es la cosa más deliciosa que he probado. Eso, el olor a nanche y el revoloteo de las mariposas alrededor mío me ayuda a sentirme menos loca. El verde de las montañas, pájaros cantando, el agua del río y viajar kilómetros en carretera (con curvas). El aire que corre por el patio de esta casa, tranquilidad. Queso, totopos y frijoles. Los deliciosos guisados preparados por mi abuela, escucharla hablar su lengua, sus historias, su olor, sus besos llenos de amor, ella. Tranquilidad Tranquilidad Tranquilidad Irreal, esta no es mi vida, pero se siente como si lo fuera. Tomar fuerza, salir del hoyo, respirar... RES PI RAR. Siento bonito. No sé si me siento bien o mal, pero sé que siento bonito y eso ahorita me basta.

Bienvenida

Llegué,  después de 6 horas y con dolor de espalda,  llegué. Todo está muy cambiado, pero el aire y la sensación de hogar sigue aquí.  La brisa de la noche huele a mar y el "intenso calor veraniego" es delicioso para dormir en hamaca.  Me siento ansiosa pero tranquila a la vez.  Espero este viaje me ayude a encontrar lo que busco.

Me bajo del mundo

Voy a ver el mar y luego respirar.  Voy a abrazar a mi abuela tan fuerte que seguro la lastimo. Voy a ver otro lado,  voy a tomar fuerza,  voy a ver si así se me quita ésta melancolía de mierda.  Estoy huyendo,  lo sé,  pero lo necesito.  Mi corazón me lo pide,  es mi time out, la forma de bajarme del mundo sin hacerlo. Tal vez esto no resuelva nada,  pero si me ayudará a volver a respirar,  a tener dos segundos de paz,  a saber estar conmigo. Sé que soy egoista,  que no debería hacerlo,  pero es que ya no puedo seguir,  me pesa la vida demasiado. Y si no me agarro de donde sea,  voy a terminar haciendo algo que no quiero.  Por eso mejor,  rasguño las paredes del pozo en el que estoy  e intento subir. Voy a subir.

ruido

La ansiedad me entra de repente, no se va del todo. Para cuando me doy cuenta estoy dando vueltas en la sala o en el suelo viendo el reloj. ¿Porqué no puedo mantenerme en un constante estado funcional? Resulta que cuando me quiero meter de lleno en lo que debería estar haciendo, me bloqueo y termino enojada, enojada como niña que hace berrinche por tonterías. Quiero hacer lo que debería estar haciendo pero no puedo. Intento regresar a mi antigua rutina, pero es difícil. No puedo evitar dejar de pensar en mil cosas a la vez y en nada. ¿Cómo se supone que regrese a ser yo si el desequilibrio se mantiene constante? Incluso este texto es una gran vuelta a lo mismo, sin sentido, repitiendo todo. Recuerdo cosas, cosas que creí olvidar, cosas inútiles. Como cuando tenía clase a las 7 en sábado y yo llegaba demasiado temprano. Me recostaba en las bancas, a ver el cielo y los árboles. La luz cambiaba poco a poco, los pájaros despertaban de uno en uno, hasta que de repente armaban u...

Ausente

D dijo «te noto ausente». Si, estoy ausente, ausente de mi y del mundo, con pensamientos revoloteando en mi mente, cosas simples y sin sentido y cosas que me ponen mal. Pero, algo de mi sigue aquí y procuro no decaer (aunque el día de ayer diga lo contrario). Salí más allá de mis límites y con un amigo y sobreviví. Regresé mal, no lo niego, pero es cuestión de volverme a acostumbrar y dejar de sentirme fuera de lugar. Todo lleva tiempo y a mi eso me pone mal, pero lo intento. Hoy me sentí genial, adulto, feliz, sin preocupaciones. La lluvia ayudó, la compañía familiar también. Necesito acostumbrarme a mí de nuevo, a disfrutarme y aprender a convivir otra vez. Debo aprender a moverme entre el ruido de la ciudad y a las personas, debo ser libre. Alfonsina quiere sentarse en la orilla del mar y respirar otra vez.

Más buenos que malos

He tenido días más buenos que malos. Me acoplo a mi nueva yo, aunque preferiría regresar a la anterior. Sé que es imposible, no se puede regresar en el tiempo, no puedo regresar y advertirme "la estás cagando, cálmate". Las ventajas de esto es que puedo mejorar esa yo del pasado y dejar de autodestruirme. Puedo liberarme de mis ataduras. Mi nueva yo se siente lista para salir y ver el mundo, aunque algunas noches preferiría no volver a saber nada de él ni de la vida. Avances pequeños que se sienten enormes. Tengo ganas de ver a mis amigos, aunque no creo poder soportar el bullicio de la ciudad yo sola (tampoco creo poder soportar el bullicio que ellos traen dentro, la energía que emanan). Antes todo era tan fácil, ahora tengo esos sentimientos dentro de mi que me limitan. Los extraño pero son mucho por soportar y tengo pánico. Voy mejorando, voy mejorando, Voy mejorando, voy mejorando, Voy mejorando, voy mejorando... lo escribo para autoconvencerme y tal vez se haga re...