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Talento

Llamemos las cosas como son. Hay quienes nacieron con el. Yo no soy afortunada en eso. Digamos que voy en la fila de los average. Antes me molestaba y me hacía sentir muy mal,  me enojaba y gruñía. Hoy uso esos sentimientos y trato de definir cual es ese talento que me tocó y que seguramente sigue escondidísimo muy dentro de mi. Sigo traumada, no lo voy a negar, pero poco a poco intento salir del sentimiento. Quiero estudiar una maestría, quiero ir a Japón y vivir ahí un rato, quiero hablar todos los idiomas del mundo, quiero me crezca el cabello, quiero valerme por mis bolsillos, quiero encontrar mi lugar. Pero muy en el fondo, quiero volver a tomar fotografías y no sentir que pierdo el tiempo. De todo esto creo que solo es probable el que me crezca el cabello, veremos. Septiembre, mes de "quieros".

Reviviendo esquinas.

No soy constante. No tengo una vida entretenida y por consecuencia, no tengo nada que escribir. No tengo quien lea esto, anyway. Y ustedes ¿siguen pendientes de este blog? Hoy mi hermana me recordó que tengo un blog. Fue gracias a mi tema de siempre (japonés, japonés, japonés). En los últimos años mi único tema es ese. Pues es lo que hago semi  bien.  Tengo varios años peleada con la fotografía. Digamos que tenemos diferencias irreconciliables. No nos toleramos. Es triste cuando estudias algo que terminas no queriendo hacer por pánico a fallar. Y luego, te empieza a producir flojera, y después ya solo te trae malos recuerdos. Y entonces quieres botar todas tus cámaras y descubres algunas que nunca estrenaste. Terminas abriéndola de par en par (pues ya no te importa mandarlas al diablo, ya no son tus amores) y la dejas como nueva, sin hongos, sin tierra y con la necesidad de saber si no la cagaste. Pero, como siempre, se queda en proyecto. Algún día la probarás y verás ...

De Santa Juchiteca, re-lecturas, adultez y otros menesteres.

Son las 11:31pm, durante una de mis tantas horas de locura (las últimas antes de dormir), decidí releer todo mi blog. Descubrí muchas cosas, muchos cambios, mucho aprecio de terceros, muchos años, mucha información olvidada. Suelo olvidar fechas, casi siempre. Soy de las que recuerda datos históricos, tecnicismos de los objetos o nombres bonitos pero fechas, nunca. Y descubrí que empecé este blog hace casi 5 años. Los cuales han sido lo más fuerte en mi. Cinco años de pérdidas, malas noticias, nacimientos inesperados, cambios radicales, malos humores, buenos humores, nuevas experiencias, nuevos amigos, amigos perdidos, amigos que se mudaron. Todo ha pasado en 5 años. Y ahora estoy en ese punto en el que ya no se que sigue. ¿Qué me depara el destino? ¿Qué voy a hacer próximamente?¿Quíen se cruzará por mi camino?¿A quién perderé ahora? ¿Tengo la fuerza para continuar?¿Este año si me convertiré en homeless? Ya ni se la verdad, ya no se que pensar, hacer o decir. No se si continuar con...

Viaje al país de la gente nube

Solian encantarme este tipo de viajes, a ese lugar que tanto quiero. Solían. Ya no estoy segura de ello. Pensar que él no va a estar ahí, que solo quedan recuerdos difusos, que en el aire ya no podré sentir su presencia. Me da miedo regresar a las lágrimas, pero me da mas miedo no superar todas las etapas del duelo. Para este momento se supone que ya debería ser una experta en eso de ver morir gente, pero la realidad es que uno no se acostumbra a no volver a ver, sentir, oler, oir. ¿Y si nunca superé a mis muertos y solo me autoengañé? ¿Existe algún examen físico o mental para comprobarlo? ¿Qué doctor receta las pastillas necesarias para dejar de llorar, superar las muertes y ser feliz? Bueno, esa si se quién. :( Entre tanto, no debo perder la esperanza, total, bien dicen que es lo último que muere, ¿no? ¿Es ésa la muerte más dolorosa o a la más fácil de aceptar? S Juchiteca

Olor a menta

Nos subimos a su coche. N traía ese look urbano que le va muy bien. El carro era de alguna forma conocido y me sentí comoda desde que entré. Me pareció como si siempre hubiera sido suyo y le quedara a la perfección. Al cerrar las puertas y esperar a que dejara las bolsas, un agradable olor a menta inundó el coche. Entre las bolsas que ella cargaba pude ver una con una pequeña planta de menta empaquetada para consumir. ¿Compraste menta? Le dije con el delicioso olor en el aire. - Si, me respondió muy sonriente. -Es para hacer el té. No dije nada, solo puse una cara de decepción. Pensé ¡Qué tonta soy! ¿Porqué no compré menta para mi? No recuerdo haber visto la tienda. N arrancó y salimos del lugar. Eso es todo lo que recuerdo del sueño. Debo decir que N no está en la ciudad, N no tiene carro ni su cabello se ve como antes. Creo que ni siquiera le gusta la menta. Nunca hemos salido de compras y no creo que exista un lugar donde vendan menta empaquetada. Solo se que desperté con ...

Un post viejo o Los hombres no pueden lidiar con el llanto de una mujer.

Hace casi 8 meses escribí esto con la idea de nunca olvidar ese día. Lo escribí un 16 de Noviembre, el día que falleció mi abuelo. Por pena, nunca lo subí al blog. Hoy, sigo con pena, más por la mala ortografía y la redacción, pero ya no me importa tanto. Espero a quien se tope por accidente esto, le guste y logre sentir lo que yo, ese día. Juchiteca C. Los hombres no pueden lidiar con el llanto de una mujer. Estaba terminando de secarme la nariz. Habia llorado por 25 minutos en el baño del aeropuerto. Todo se había juntado. Entre la despedida de mis alumnos, la premura del viaje, la noticia de que Él estaba grave, el accidente del vuelo, todo, todo me hizo ir al baño, encerrarme y llorar. Lloré tanto como pude, lloré intentando no hacer ruido, pero despues el sentimiento fue tanto que incluso yo me sorprendí haciendo esos ruiditos raros que los niños hacen cuando lloran. Mi naríz se congestionó. La gente afuera me escuchaba y fingian no oir nada. Lo se porque yo lo he hecho. D...

Hoy

Hoy vi a un amigo. Hacía años sin platicar así, como hoy; debo aceptar que lo extrañaba. Con él viaje muchas horas en camión de regreso a casa durante la universidad. Fueron años haciéndonos compañía en trayectos lluviosos, cansados o de veranos regios. Las platicas siempre eran largas, divertidas e interesantes; los temas siempre variaban. Hoy hablamos mucho, platicamos de nuestra vida actual, de nuestros planes a futuro, de nuestra suerte (a veces buena, a veces no); creo que una tarde nunca será suficiente para ponernos al corriente. A la hora de despedirnos, me habló de como su padre lo apoyó durante su "etapa sin trabajo", la cual todos hemos sufrido. -Mi papá me apoyo- díjo. Esa frase me sigue haciendo ruido en la cabeza, chocando de pared en pared dentro de mi cerebro. Me hubiera gustado decirle que lo envidiaba, que mi padre no me apoya, que no he vuelto a hablar con él desde la muerte de mi abuelo, que lo extraño. Pero no dije nada. A veces, sólo a veces, me gust...