Llamemos las cosas como son. Hay quienes nacieron con el. Yo no soy afortunada en eso. Digamos que voy en la fila de los average. Antes me molestaba y me hacía sentir muy mal, me enojaba y gruñía. Hoy uso esos sentimientos y trato de definir cual es ese talento que me tocó y que seguramente sigue escondidísimo muy dentro de mi. Sigo traumada, no lo voy a negar, pero poco a poco intento salir del sentimiento. Quiero estudiar una maestría, quiero ir a Japón y vivir ahí un rato, quiero hablar todos los idiomas del mundo, quiero me crezca el cabello, quiero valerme por mis bolsillos, quiero encontrar mi lugar. Pero muy en el fondo, quiero volver a tomar fotografías y no sentir que pierdo el tiempo. De todo esto creo que solo es probable el que me crezca el cabello, veremos. Septiembre, mes de "quieros".
La vida de una mujer obsesiva