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Mostrando las entradas etiquetadas como recuerdos dolorosos

Rimas muy fallidas qué salieron entondas

Mi psiquiatra decía Que aprendiera a definir lo que sentía. No todo es odio y tristeza, Juchiteca; Lo que sientes se llama diferente,  nadie te enseñó a entenderte? Él levantaba su mano derecha Y enumeraba las emociones. Una a una yo aprendí, Qué no todo era odio y tristeza en Juchiteca. Las sesiones eran un sin fin de carcajadas Por parte de mi loquero; A mis ideas, opiniones y muchas aventuras Qué me sucedieron antes de la medicina. Mi psiquiatra murió, un marzo o junio de 2020 No me dio de alta, pero al menos lo hice reír en cada sesión. A diferencia de otros locos, yo si aprendí a diferenciar, Que no todo es odio y tristeza en Juchiteca, Qué las pastillas no quitan ideas, opiniones o aventuras; Qué la frustración es mi amiga, Y que si el insomnio me arrulla el cerebro En las noches cálidas y frías Es por la ansiedad que me acompaña en la mañanas, Junto al café y las manías. No todo es odio y tristeza, Juchiteca; Úsa tu sarcasmo y búrlate de tu vida. 

Tangos

Me gustan los tangos. Son deprimentes y melodiosos, mi fuerte. Algún día aprenderé a bailar tango, con un hombre que me tenga paciencia (si es que llegara a existir). Siempre me he imaginado escuchando tango en algún bar de mala muerte, a media luz, con bebida en mano. La realidad es que no conozco ningún bar así, creo que no tendría mucha clientela y terminaría cerrando. La escena bohemia en estas tierras ha desaparecido por completo, atrás quedaron los lugares donde paseaba uno que otro viernes con mis dos amigos artistosos. En ese entonces, el bar que frecuentábamos los hipsters tocaba canciones de Agustín Lara y éramos pocos los veinteañeros. La jarra de cerveza no pasaba de los 60 pesos y nos servía muy bien para los 3. Antes de las 12, corríamos cada quién a tomar algún camión de mala muerte, el último de la noche, para así evitar gastar en taxi. Esas eran mis aventuras de facultad, sobrepensando obras de arte, libros y criticando la sociedad regia que me despreciaba (y la cual ...

Me bajo del mundo

Voy a ver el mar y luego respirar.  Voy a abrazar a mi abuela tan fuerte que seguro la lastimo. Voy a ver otro lado,  voy a tomar fuerza,  voy a ver si así se me quita ésta melancolía de mierda.  Estoy huyendo,  lo sé,  pero lo necesito.  Mi corazón me lo pide,  es mi time out, la forma de bajarme del mundo sin hacerlo. Tal vez esto no resuelva nada,  pero si me ayudará a volver a respirar,  a tener dos segundos de paz,  a saber estar conmigo. Sé que soy egoista,  que no debería hacerlo,  pero es que ya no puedo seguir,  me pesa la vida demasiado. Y si no me agarro de donde sea,  voy a terminar haciendo algo que no quiero.  Por eso mejor,  rasguño las paredes del pozo en el que estoy  e intento subir. Voy a subir.

ruido

La ansiedad me entra de repente, no se va del todo. Para cuando me doy cuenta estoy dando vueltas en la sala o en el suelo viendo el reloj. ¿Porqué no puedo mantenerme en un constante estado funcional? Resulta que cuando me quiero meter de lleno en lo que debería estar haciendo, me bloqueo y termino enojada, enojada como niña que hace berrinche por tonterías. Quiero hacer lo que debería estar haciendo pero no puedo. Intento regresar a mi antigua rutina, pero es difícil. No puedo evitar dejar de pensar en mil cosas a la vez y en nada. ¿Cómo se supone que regrese a ser yo si el desequilibrio se mantiene constante? Incluso este texto es una gran vuelta a lo mismo, sin sentido, repitiendo todo. Recuerdo cosas, cosas que creí olvidar, cosas inútiles. Como cuando tenía clase a las 7 en sábado y yo llegaba demasiado temprano. Me recostaba en las bancas, a ver el cielo y los árboles. La luz cambiaba poco a poco, los pájaros despertaban de uno en uno, hasta que de repente armaban u...

Viaje al país de la gente nube

Solian encantarme este tipo de viajes, a ese lugar que tanto quiero. Solían. Ya no estoy segura de ello. Pensar que él no va a estar ahí, que solo quedan recuerdos difusos, que en el aire ya no podré sentir su presencia. Me da miedo regresar a las lágrimas, pero me da mas miedo no superar todas las etapas del duelo. Para este momento se supone que ya debería ser una experta en eso de ver morir gente, pero la realidad es que uno no se acostumbra a no volver a ver, sentir, oler, oir. ¿Y si nunca superé a mis muertos y solo me autoengañé? ¿Existe algún examen físico o mental para comprobarlo? ¿Qué doctor receta las pastillas necesarias para dejar de llorar, superar las muertes y ser feliz? Bueno, esa si se quién. :( Entre tanto, no debo perder la esperanza, total, bien dicen que es lo último que muere, ¿no? ¿Es ésa la muerte más dolorosa o a la más fácil de aceptar? S Juchiteca

Hoy

Hoy vi a un amigo. Hacía años sin platicar así, como hoy; debo aceptar que lo extrañaba. Con él viaje muchas horas en camión de regreso a casa durante la universidad. Fueron años haciéndonos compañía en trayectos lluviosos, cansados o de veranos regios. Las platicas siempre eran largas, divertidas e interesantes; los temas siempre variaban. Hoy hablamos mucho, platicamos de nuestra vida actual, de nuestros planes a futuro, de nuestra suerte (a veces buena, a veces no); creo que una tarde nunca será suficiente para ponernos al corriente. A la hora de despedirnos, me habló de como su padre lo apoyó durante su "etapa sin trabajo", la cual todos hemos sufrido. -Mi papá me apoyo- díjo. Esa frase me sigue haciendo ruido en la cabeza, chocando de pared en pared dentro de mi cerebro. Me hubiera gustado decirle que lo envidiaba, que mi padre no me apoya, que no he vuelto a hablar con él desde la muerte de mi abuelo, que lo extraño. Pero no dije nada. A veces, sólo a veces, me gust...