D dijo «te noto ausente». Si, estoy ausente, ausente de mi y del mundo, con pensamientos revoloteando en mi mente, cosas simples y sin sentido y cosas que me ponen mal. Pero, algo de mi sigue aquí y procuro no decaer (aunque el día de ayer diga lo contrario). Salí más allá de mis límites y con un amigo y sobreviví. Regresé mal, no lo niego, pero es cuestión de volverme a acostumbrar y dejar de sentirme fuera de lugar. Todo lleva tiempo y a mi eso me pone mal, pero lo intento. Hoy me sentí genial, adulto, feliz, sin preocupaciones. La lluvia ayudó, la compañía familiar también. Necesito acostumbrarme a mí de nuevo, a disfrutarme y aprender a convivir otra vez. Debo aprender a moverme entre el ruido de la ciudad y a las personas, debo ser libre. Alfonsina quiere sentarse en la orilla del mar y respirar otra vez.
La vida de una mujer obsesiva